El arte como sistema cultural.
El señor Clifford expone locuazmente que no se pueden entender los objetos estéticos al margen del curso general de la vida social. Estos objetos han de ser asimilados, negando así que la definición del arte sea únicamente intraestética, con independencia de la sociedad a la que pertenezca.
Para este autor, y a mí me ha convencido, el principal problema que plantean los impulsos estéticos es situarlo en otras formas de la actividad social, es decir, otorgar al objeto artístico una significación cultural. No es que sea díficil que eso suceda, lo complejo es que lo haga en otra cultura, sin importar cuán universales sean las cualidades intrínsecas que le otorgan su poder emocional. Esto en parte se debe a la capacidad, tan variable entre culturas como entre individuos para percibir el significado de las obras, es un producto de la experiencia colectiva que trasciende. Por tanto una teoría del arte, es también una teoría de la cultura.
En relación con la semiótica (la ciencia que trata la significación de lo signos) del carácter estético de la obra ocurre que no puede ser considerada una ciencia formal, sino debe ser una ciencia social (como la antropología). Para tener una semiótica del arte hay que tener una historia de los signos y símbolos, a los cuales el formar parte de la vida en sociedad los hace dignos de atención y validez. Su uso no tiene que ser estudiado en abstracto, sino en su hábitat natural, es decir, sus funciones en la vida en sociedad.
Concluye muy acertadamente que si algo tiene en común las diferentes manifestaciones artísticas y los lugares donde se encuentran no es el hecho de un sentido universal de belleza, sino en el hecho de que "parece que ciertas actividades están especificamente diseñadas en todas partes para demostrar que las ideas son visible, audibles y tangibles, que pueden ser proyetadas en formas donde los sentidos, y a través de los sentidos las emociones, puedan aplicarse reflexivamente. La variedad de expresiones artísticas proviene de la variedad de concepciones que los hombres tienen del modo en que son las cosas".
Lo cierto es que el texto me ha resultado muy interesante en su contenido pero con un continente recargado, es decir, el repaso de las diferentes culturas es demasiado extenso para lo que intenta decir (de ahí el título de esta entrada del blog). La verdad es que las tres últimas páginas son sin ninguna duda las más importantes, aglomera sus ideas principales y lo cierto es que se parece mucho a la definición que dió Juan Carlos Escaño.
Una cabeza envidiable la del elocuente señor Clifford.
miércoles, 10 de febrero de 2010
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